Busscar de Colombia y su vigencia como empresa


La empresa que en 2016 entró en proceso de reestructuración económica, está en una senda de crecimiento en el 2019.

En la planta de Busscar de Colombia en Pereira se realiza el proceso de ensamblaje de las partes del chasis y el proceso local de carrocería de los 481 buses con tecnología a gas natural estándar Euro VI. Serán 771 buses en total los que entrarán en operación de manera gradual en los primeros días de julio de este año en Bogotá en el sistema de transporte masivo Transmilenio.

Los motores Scania, procedentes de Suecia, son trasladados a la planta de Sao Pablo (Brasil) donde son integrados con el chasís, la suspensión, la caja automática y electrónica. En Colombia, los buses comienzan su proceso en el puerto de Cartagena con el desembarco de esta pieza integrada. Con este nuevo pedido la compañía pereirana trata de resurgir de las dificultades económicas que hicieron que en el año 2016 se acogiera a la figura de reorganización en los términos de la Ley 1116 de 2006. En aquel entonces las obligaciones vencidas por más de 90 días superaban la suma de $69.154 millones a favor de acreedores, valor que representaba el 57,56 % del total del pasivo.

“Este es un respiro grande y nos acerca para salir de la situación de crisis. Se trata de desarrollar proveeduría nacional, un orgullo como empresa”, explicó Roberto Gálvez Montealegre, presidente de Busscar de Colombia, quien enfatizó que gracias a la fabricación de los 481 buses para Transmilenio se le tendió un puente a la compañía para salir en definitiva de la Ley 1116.

La crisis de los transportes masivos llevó a que Busscar de Colombia, el mayor proveedor de buses articulados y bioarticulados en el país, también entrara en dificultades. “La salida de esta insolvencia dependerá de cómo se comporte la caja de la compañía. Cuando las empresas entran en esta figura es porque el flujo de caja falla. Hay optimismo para salir en un tiempo récord. Estamos al día con las obligaciones que nos señala la Superintendencia de Sociedades y la ley colombiana”, sentenció.



La fabricación



Sobre el pedido de buses para la capital del país, Gálvez Montealegre destacó que se trata de buses amigables con el medio ambiente por los estándares Euro VI que manejarán. En este momento ya se encuentran 54 buses en Bogotá; a la fecha el bus 136 ya se terminó y está en proceso el aduanaje para el resto de vehículos, teniendo en cuenta que entre 10 y 12 vehículos se mueven a diario.

Ante las dificultades de que en la banca nacional se pudiera apalancar este pedido dado que se perdió la confianza con los transportes masivos por lo que Busscar tuvo que acudir a la fabricante sueca Scania y a la banca internacional que creyó en el proyecto, junto a la Financiera de Desarrollo Nacional que también aportó a este sistema.

“Bogotá es una de las ciudades con alta contaminación del aire. Esta nueva entrega permitirá que esos índices disminuyan, sumado a que los costos de operación también, lo que hará más fácil el mantenimiento y recambio de piezas”, puntualizó. La línea de motores Euro VI a gas natural de Scania, de 9300 cm3, cinco cilindros, torque máximo de 1600 Nm, y una potencia máxima de 340 HP (253,3 kW), cuenta, además de su comprobado desempeño con una ventaja técnica muy importante, sus impactos positivos en la calidad del aire.

Los contaminantes que más perjudican la salud en las grandes ciudades son las emisiones de material particulado y óxidos de nitrógeno. Las flotas a GNV permiten una reducción del 100% de estas emisiones. Además, el bus va limpiando el aire por donde va pasando, con lo que se inicia una nueva era en el sistema de transporte en Bogotá. Los motores de Scania no solo cumplen la normatividad Euro VI, sino que emiten un 70% menos de lo exigido por esta normativa.
Una vez finalizado el proceso de estructura, montaje externo (todas las partes de fibra) e instalación de cilindros, líneas de alta presión y tanques de almacenamiento de combustible marca Faber Tipo 4 en fibra de carbono ultralivianos, los buses son llevados a la etapa de inspección y lavado.

Luego de esto, se realiza una revisión para comprobar que no tengan ninguna abolladura o daño, dando paso al proceso de pintura y de funcionamiento interno, donde se instala todo el cableado eléctrico, luces, asientos, paneles interiores de las puertas, embrague, frenos, acelerador y ventanas. Adicional, se incorporan los sistemas de circuitos cerrados de televisión en cada bus, de acuerdo con las especificaciones de la licitación.

Después de cinco semanas de trabajo por bus, el proceso de ensamblaje termina con la prueba de manejo, en la cual el vehículo es puesto en marcha y conducido a un área de verificación para asegurar que cumple con los estándares de calidad apropiados del fabricante. “Estamos haciendo un acompañamiento desde las instalaciones de la planta donde se está ensamblando más del 60 % de la nueva flota a gas natural que empezará a operar en los primero días de julio en Bogotá. Esta nueva flota llega a transformar significativamente la calidad del servicio y la experiencia de todos los usuarios”, aseguró María Consuelo Araújo, gerente general de Transmilenio S.A.

Fuente: eldiario.com.co

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