Los desafíos de movilidad en Luanda




Angola es un país que enfrenta serios problemas de movilidad. En la más populosa provincia del país, Luanda, existe una flota de 400 buses urbanos, que circulan principalmente en las regiones centrales.

En los horarios de mayor demanda los buses suelen estar abarrotados de pasajeros. Quien domina las calles, sin embargo, son las famosas vans azules y blancas, que funcionan forma clandestina.

Otra forma de transporte muy usada por la población son los mototáxis, o motorizadas, Motos con o sin un compartimiento de carga, muy populares en las provincias. Hay también el transporte ferroviario de pasajeros y el marítimo, en menor escala.

En el centro de Luanda, hay vías nuevas y bien conservadas, como la marginal de la Bahía de Luanda, pero todavía hay muchas calles de tierra, buena parte en malas condiciones. es raro observar la presencia de semáforos, que se concentran en los locales recién recalificados.

La congestión es común, principalmente en las horas de mayor circulación vehicular. La provincia de Luanda tiene de seis millones a siete millones de habitantes, mientras que en el municipio del mismo nombre en la capital del país, viven cerca de 2,5 millones de personas.

Los angoleños suelen caminar grandes distancias a pie y curiosamente, a pesar de los problemas de locomoción y de la topografía favorable, el uso de las bicicletas no es algo masivo. Cuando el programa Avante fue idealizado, la primera idea era implementar un sistema sistema de transporte colectivo para toda la población y proporcionar el pase social (equivalente en Brasil al pase escolar) para los estudiantes.

Nos encontramos con un problema:

La falta de transporte público, solo en Luanda genera un déficit de mil ochocientos a dos mil buses. Se percibe que introducir estos 1.500 vehículos nuevos en la red de transporte sería un error, porque no se podria atender a los estudiantes, lo que era el objetivo principal del programa, explica Noelia Assuilo Costa, directora general del Ministerio de Transportes de Angola.

Según Costa, los buses urbanos sólo circulan en Luanda. "En las otras provincias, tenemos mucha dificultad para implementar el sistema urbano. En 2009 y 2010, se adquirieron casi dos mil vehículos para ese fin, pero tenemos un problema cultural con respecto a ello. Los angoleños suelen viajar con carga y, como no es posible en los buses urbanos, las personas optan por otros modos de transporte, como las vans o motos. En la práctica, los urbanos funcionan como intermunicipales, porque, si no lo hacen, acaban circulando vacíos, ya que la población no se adhiere al transporte urbano.

 "Vamos a tratar de trazar una estrategia de acuerdo con lo que observamos. Podemos pensar incluso en cambiar la tipología del transporte o incluso optar por el interprovincial ", dice Costa.

El poder público no tiene datos precisos sobre el transporte alternativo. La flota de candeleros se estima entre diez mil a 20 mil vehículos. "La fiscalización es difícil, pero estamos trabajando para establecer reglas en la licencia para mejorar el control y también crear una base de datos, con todos los vehículos registrados.

Como es un segmento muy dinámico, en el que cada día surgen nuevos emprendedores,es difícil tener números exactos, pero vamos a comprometernos en ello.

OPERACIÓN 

En Luanda, tres compañías realizan el transporte urbano: la TCUL (Colectivo de Transporte Urbano de Luanda) y Angoaustral privada y Macon, que actúa con mayor fuerza en las líneas interprovinciales.

La TIC cuenta con 240 vehículos, adquiridos por el gobierno central hace cerca de un año, siendo 185 urbanos, 25 interprovinciales y 30 para cercanias. "Estamos trabajando para equilibrar la rentabilización de la empresa. Tenemos un gran desfase en el valor de la tarifa, que es de 50 kwanzas
(equivalente a R $ 0,19 USD) y no tiene reajuste desde hace diez años. Para tener una idea, el valor cobrado por las candongas es de 150 kwanzas o más ", explica Énio Renato Costa, administrador técnico de Tcul.

De acuerdo con él, hay estudios que indican que la provincia de Luanda tiene un déficit aún mayor que el estimado por el ministerio, de unos seis mil buses.

"La población creció mucho desde que Tcul fue fundada en 1989. Y la flota, por desgracia, no acompañó ese movimiento.

Hoy, tenemos buses de diez marcas diferentes y doce modelos, lo que dificulta el mantenimiento y la formación de un cojín con piezas de repuesto. El gobierno central adquiere los buses de acuerdo con el precio y las condiciones de financiación, por lo que la flota es tan variada ", explica.

La empresa transporta 2,5 millones de pasajeros al mes. En las calles, es posible avistar modelos de diversas marcas, siendo que las brasileñas y chinas son mayoría.

El mal estado de las calles y la baja calificación de los conductores son desafíos que enfrenta la empresa.

Para mejorar la formación de los conductores, Tcul cuenta con la escuela de conducción para prestar un buen servicio a la población y preservar la flota. Hemos logrado excelentes resultados con las clases de 'sensibilización y refresco' que promueven la concientización de los profesionales y abordan la seguridad en el tránsito ", dice Énio Costa.

Con la escuela de conducción, la empresa ya logró reducir significativamente el número de accidentes. "Las clases hacen una gran diferencia. Antes, se registraba casi un accidente pequeño o ocurrencia negativa por día, con un promedio de 20 a 25 eventos por mes. Ahora, ese número no pasa de 14 por mes ", informa Énio Costa. Otra dificultad es la falta de paradas destinadas a los buses debidamente señalizadas y de terminales adecuados. Tcul opera en todas las líneas de la provincia de Luanda.

"Somos una empresa pública y prestamos servicio a toda la población, incluso con una flota insuficiente ".

A pesar del escenario desafiante, el administrador de Tcul es optimista y ve un gran potencial de expansión para la empresa y para el transporte público en general.

"La demanda es grande. El gobierno trabaja para mejorar las condiciones de las calles y las carreteras. Si logramos la actualización de las tarifas y si continuamos invirtiendo en la formación de los conductores y cobradores, creo que conseguiremos mejorar las finanzas de la empresa y ampliar el servicio proporcionado. Hay mucho por hacer, principalmente en las zonas periféricas, porque el sistema de transporte público no ha acompañado a las necesidades de la población ".

Fuente: transportemodernoonline.com.br

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