Mónica Álvarez, de buses Hualpén: “Comenzaremos a operar con buses eléctricos antes del final del año”

Fotografía: Isidoro Valenzuela M

Mónica Álvarez camina con naturalidad por cada rincón de la casa matriz. Saluda a los funcionarios que encuentra por los pasillos, da instrucciones, revisa el monitoreo en línea de los más de mil vehículos de la compañía que a esa hora se desplazan aquí en Chile. Se nota que está a gusto, sea en el taller de reparación de los buses o en las salas de reuniones con su planta ejecutiva. Es la experiencia adquirida en más de 20 años de trabajo en la empresa creada por su padre en 1976. Dos mil empleados y una flota que hace 100 mil viajes de traslados al mes están a cargo de esa ejecutiva que no elude tema alguno. En su primera entrevista a un medio, puede hablar de las cifras del negocio, de la complejidad de la industria del transporte como también del rol profesional de la mujer y los avances del feminismo. Su empresa familiar se transformó en un gran buque: de Arica a Punta Arenas, Buses Hualpén traslada a tres millones de pasajeros a cada 30 días. En un año, son 60 millones de kilómetros recorridos por todo el país. “Es una gran responsabilidad”, dice la capitana.

– Tengo entendido que la empresa está en proceso de adquisición de nuevos vehículos…

– Siempre estamos renovando la flota y vamos a cerrar este 2018 con la compra de más de 100 vehículos nuevos. En general trabajamos con una flota top de línea, equipos de clase mundial, la mayoría importada de Brasil. Son buses con tecnología de punta, sistema de control de somnolencia para conductores, frenado inteligente y GPS. Incluso tienen cinturones de tres puntas, que no son exigencia de la normativa legal, pero que ofrecen una mejor respuesta ante una emergencia.

¿Alguna novedad que podemos adelantar?

– Hace poco estuve en Europa visitando plantas de buses eléctricos, y tenemos a nuestros ejecutivos en China viendo lo mismo. Queremos ser vanguardistas en eso y estamos mirando todos los vehículos con características que podemos implementar en el mercado nacional. Antes del final de 2018 tendremos nuestros vehículos eléctricos rodando en Chile.

Con tantos años en ese negocio, usted conoce bien el mercado. ¿Cómo califica la industria del transporte de pasajeros en Chile?

– Es un mundo muy difícil, con actores competitivos y con una cartera de clientes exigentes. Si fallamos, hay multas, nos castiga el mercado y hay daño en la reputación de la empresa. Nuestros negocios son de altas inversiones y requieren de mucha mano de obra, de modo que es una industria desafiante y muy competitiva. Hay que entender que los contratos son de tres a cinco años, entonces, cuando se pierde un contrato, hay que esperar porque el repechaje no viene al día siguiente. Hay que aguantar varios años para que esa misma oportunidad ocurra otra vez. Nuestro foco ha estado en las personas, en la seguridad y la vanguardia tecnológica, la combinación de estas dos últimas a través de dispositivos que evitan choque por acercamiento, políticas de cambio de neumáticos, control de flota y velocidad en línea, entre otros,

De hecho, trascendió que no seguirán prestando servicios a una forestal. ¿Hubo algún problema con esa empresa?

– No. Es normal que no logremos el 100% de las licitaciones. Todos nuestros contratos son por licitaciones y hoy estamos participando activamente en unos 10 procesos de oferta. Tenemos una tasa de éxito esperado y sabemos que no todos los contratos van a ser nuestros. Lo más probable es que tres o cuatro serán nuestros. Lo que ocurrió con Trupan es parte de lo que ocurre en el mercado.

¿Siente la presión de liderar una empresa de transporte terrestre de personas, considerando las posibilidades de accidentes u otros eventos?

– Imagínate lo que es transportar personas, en mil vehículos todos los días. Nada más delicado. No es lo mismo que transportar madera, cemento, o algún tipo de carga. Transportamos familias, vidas, y tenemos que hacerlo de forma segura y oportuna. Nuestros clientes son compañías que están asociadas a procesos productivos. Entonces no da lo mismo llegar 10 minutos antes o después, sino que hay que llegar a la hora. A parte eso, queremos que nuestros pasajeros vayan en forma confortable. De tal forma que todo tiempo que pasan arriba de nuestros vehículos sea un lapso de descanso, en un ambiente bien calefaccionado, que se sientan cómodos. Por donde lo mire, este negocio es tremendamente desafiante. Y muy, muy competitivo.

La empresa ha tenido muy buenos resultados en aspectos como tasa de cumplimiento, accidentabilidad y control de velocidad. Con un crecimiento que se podría calificar de vertiginoso, ¿cómo enfrentan estas materias?

– Apostamos en la capacitación. Nuestros conductores asisten a todo lo relativo a seguridad, manejo de sus vehículos, de la tecnología incorporada para que puedan operar de la forma correcta. También tenemos programas de capacitación en servicios al cliente para entregar una buena atención al usuario. Además la tecnología, a través de los GPS y plataformas de gestión, nos permite monitorear en línea los viajes y controlar segundo a segundo parámetros como la velocidad. Otro punto importante es que hacemos todos los días el test de alcoholemia para nuestros choferes. Muy pronto llegaremos a un 100% del total de choferes que harán el test al menos una vez al día.

MUJERES AL TIMÓN

Es poco común ver a mujeres en puestos de alta dirección y su caso, a cargo de 2 mil personas, es atípico…

– Mi historia quizás es un poco distinta porque estoy en un mundo que es básicamente de hombres y el hecho de ser mujer quizás me ha favorecido. Cuando uno va a una reunión con 20 personas y sólo hay una mujer, siempre se acuerdan que había una mujer y probablemente los 19 hombres pasan desapercibidos. Para los clientes puede resultar poco común ver a una mujer que entienda de transporte, porque es un rubro que está dirigido por hombres. Hay ciertos espacios que están culturalmente diseñados para que estén ocupados por hombres. Sí uno mira los cargos ejecutivos en las compañías, claramente hay más mujeres. Pero si uno se acerca a la punta de la pirámide, todavía la presencia femenina es súper escasa.

¿Cree que para las mujeres es más difícil?

– Para las mujeres ha sido más difícil llegar a puestos más altos. Hay una carga cultural en eso. Si tú me preguntas a mí… Mira que después de todo lo que ha ocurrido en el mundo, los cambios, el movimiento feminista… La verdad es que las cosas han sido diseñadas para que los hombres ocupen ciertos roles y las mujeres definitivamente han sido marginadas o excluidas de estos roles. Eso tiene que cambiar. Lo que ha pasado con el movimiento feminista nos tiene que remecer a todos y las mujeres tienen que tener más espacio. Los hombres deben entregar más espacio y las mujeres tienen que tener la fuerza para ocupar estos espacios.

¿Qué modelo de liderazgo ejerce usted? ¿Cómo cree que sus empleados la identifican?

– Me gustaría que me reconocieran como una persona cercana y en quien pueden confiar, pueden conversar. La verdad es que yo busco que me sientan como una persona confiable, creíble. A veces hay que tomar decisiones duras y espero que la gente que yo dirijo lo entienda. Mi liderazgo en general es comunicativo. Mi liderazgo se ejerce por el conocimiento, porque conozco mucho a la industria, conozco el mercado, el negocio y también por la cercanía que he podido lograr con los trabajadores. Con la gente de operaciones nos comunicamos de tú a tú.

LO QUE SE VIENE

Si pudiéramos proyectar la empresa a 10 años, ¿en qué pie estará?

– Buena pregunta… Estamos apostando a crecer y tenemos un plan concreto hacia 2022 en lo cual estamos orientados a duplicar la compañía. Este plan partió en 2017, por lo tanto, la meta es que en 2022 deberíamos ser el doble y vamos cumpliendo el plan trazado. Y tomo el desafío de proyectar el escenario a 10 años más: seremos un actor importante en la industria del transporte en Chile y probablemente en rubros distintos al que estamos hoy día. Apuntaremos a otras ramas del transporte. Pero los desafíos también están por el lado del crecimiento comercial. Tenemos retos importantes en sostenibilidad, queremos que la empresa se vincule más con su entorno, ser más responsables socialmente, hay muchos desafíos en estas materias.

¿La empresa seguirá siendo familiar?

– Estamos cómodos con esa figura de empresa familiar. Ese modelo sigue siendo adecuado. Pero tampoco estamos cerrados a procesos distintos.

La casa matriz, ¿seguirá en Bío Bío?

– Nos gusta estar en esta Región, aquí nacimos como empresa. Concepción es una cuna de talentos, hay buenas universidades, por eso hay formación de profesionales que pueden trabajar en nuestra compañía y así desarrollarnos desde esta región. El crecimiento de la empresa nos obliga a tener sucursales importantes en ciudades como Calama, Antofagasta y Santiago, pero la dirección central seguirá en Concepción.

Si existiera, ¿cuál sería la fórmula para el éxito de Buses Hualpén?

– Sería una patudez dar una fórmula del éxito. Lo que puedo decir de mi familia y de esta empresa es que es la constancia, el trabajo permanente, el profundo compromiso con los trabajadores, el sueño, la disciplina y la responsabilidad son ingredientes fundamentales. Una gota de suerte, también es importante. Hoy estamos en una posición que nos enorgullece, pero ha sido el resultado de 40 años de trabajo. Por ejemplo, nos tocó recién el cierre de la planta de Maersk en San Antonio y eso es una contingencia no prevista y que obliga a reinventarnos. Yo diría que el trabajo diario debe ir de la mano con la capacidad de reacción y adaptación a las circunstancias. Hay que estar atento y ser reactivo en forma rápida. Eso ha sido parte de los 40 años de esta compañía.

La historia de emprendimiento de cinco amigos

En 1976, Eladio Álvarez y cuatro amigos se retiraron de Enap, juntaron sus ahorros, compraron seis micros y crearon una empresa de transporte de personal que tendría a la petrolera como su primer cliente. Los primeros años fueron duros, en que se trabajaba de lunes a domingo sin vacaciones ni feriados, pero con la visión de hacer crecer la compañía. Después de más de cuatro décadas, muchos cambios y reconfiguraciones en la empresa, Buses Hualpén es actualmente una de las mayores empresas del rubro en Chile.

El emprendimiento cambia con los años a empresa familiar 

La ingeniera comercial Mónica Álvarez se tituló por la UdeC y se fue a trabajar en Santiago. En 1995, tras un año en la capital, volvió a la Región para incorporarse a las filas de la creciente empresa que su padre Eladio comenzaba a desarrollar. “Era una empresa chica, con 60 o 70 vehículos”, dice la ejecutiva. El taller, en Lincoyán con Manuel Rodríguez, tenía unos 1.200 metros cuadrados y “también era bien chico”. Hoy, son cuatro hectáreas en la casa matriz y varias sucursales en distintas ciudades del país.

El aprendizaje y la continuidad de la compañía

Los primeros años en Buses Hualpén fueron de formación “de aprender del negocio, de mirar a mi papá, de observar su liderazgo natural y su compromiso con los clientes y los trabajadores de esta empresa”, resume la gerente general. “Cuando yo llegué a la empresa, mi padre ya llevaba 20 años en eso. De él aprendí el compromiso, la disciplina, la visión de hacer las cosas bien y apuntar al crecimiento. Después vino una hermana a trabajar con nosotros. Creo que mi aporte fue ayudar a un crecimiento más rápido”.

El vínculo con los trabajadores y el estilo de liderazgo

“Mi liderazgo es comunicativo”, dice la ejecutiva. “Nuestra cultura es la de cercanía, de estar cerca de los trabajadores y sobre todo de incorporar sus familias. Diría que somos una empresa que se destaca por las buenas relaciones con los empleados, tenemos un muy buen diálogo con los siete sindicatos de Buses Hualpén porque nos preocupamos de estos temas; nos preocupamos de entregar la mayor cantidad de beneficios para las familias de todos que están en la compañía. Eso ha sido reconocido por ellos”.

Fuente: diarioconcepcion.cl
Por: Silvanio Mariani

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